HISTORIA DE BELVER
DE CINCA
La
historia de Belver de Cinca la conocemos hoy gracias al historiador y
cronista Francisco Castillón Cortada, especializado en el estudio de
los pueblos de la ribera del Cinca. En el año 1975 publicó, en la
revista de Monzón “Ecos del
Cinca”, la historia de Belver, de la cual se ha obtenido gran
parte de la información histórica aquí escrita.
ÍBEROS,
ROMANOS Y ÁRABES
La villa
de Belver de Cinca fue fundada por los Templarios de Monzón en el año
1240 en un lugar ya conocido con el nombre de Belver, donde existía una
torre o partida, significando así Belver castillo o lugar de
vigilancia.
En
la época de los íberos, existieron dos poblados ilergetes: Ficena y
Orsuyera, muy cerca de lo que hoy es Belver, siendo testigos los restos aparecidos:
unas losas funerarias en Ficena, sepulturas, un puente prerromano en la
huerta y las ruinas de Orsuyera. Calavera y Valonga ya existían en este
periodo, donde también fueron encontrados un cementerio, una gran
sepultura noble y varias cerámicas.
Los
romanos dejaron también huella en el término municipal de Belver, el
cual estaba atravesado por varias vías romanas como el conocido camino
de Tarragona, ramal de la Vía Imperial, empedrado hasta principios del
siglo XX, la vía comercial de Fraga a Monzón, con los puertos
fluviales de Albalate y Ballobar y la vía romana de Fraga hasta Castro,
con paso por Valonga donde, según Ayneto, existió la “balsa de los
caballos”, con una mansión romana para las legiones. Cada vía tenía
su puente, destacando en Belver el puente romano de El Pas. Los romanos
ampliaron y edificaron la villa de Ficena y construyeron la acequia de
Ripol, desde Cofita a Osso, regando la huerta belverina.
Con la invasión
musulmana (año 714), el término de Belver fue transformado de nuevo,
con las acequias de Alcabón y Almanera, la construcción de una
mezquita en la antigua Orsuyera, casas y villas árabes en el llamado
“barranco de los Moros” y en Calavera,
donde se formó un nuevo poblado. Cultivaron toda la huerta junto al
Cinca, llamado por los árabes Narh-al-Azeytun (río de los olivos) y
convivieron tres culturas: árabes, cristianos y judíos.
RECONQUISTA
Y FUNDACIÓN DE BELVER DE CINCA (año 1.240)
Con
la Reconquista, Belver entra a formar parte del reino de Monzón en el año
1089, repoblado con señores altoaragoneses pertenecientes a la Orden
del Temple . En el año1134, tras la Batalla de Fraga, hasta entonces
villa musulmana, Alfonso I cruzó la ribera herido de muerte y se afirma
que murió en Valonga y no en Poleñino, aunque no es un hecho del todo
cierto. En el año 1212, Pedro II, el Católico, cedió Valonga al
Temple y en el año 1240, los freires de la Orden deciden fundar el
actual Belver, uniendo las antiguas villas de Ficena y Orsuyera.
Se
construye en el año 1240
la iglesia de San Juan, primero parroquia y después oratorio del
Comendador, situada en la actual calle del mismo nombre, en pie hasta el
siglo
XVIII. Únicamente aparecieron restos humanos en las inmediaciones
al instalar la red de agua y alcantarillado. También se abre en ese año
la Acequia del Comendador, desde Albalate hasta Osso, cuya
propiedad fue siempre del Comendador de Belver y construyen un
caserón templario al sur de Valonga, cuyas piedras fueron aprovechadas
para hacer refugios de pastores.
LA
ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN EN BELVER
En el siglo
XIV la Orden del
Temple entra en decadencia debido a la calumnia que inventaron Felipe el
Hermoso, Jaime II, el Justo y el papa Clemente V, los cuales acusaron a
los templarios de herejes. Los templarios se encerraron en los castillos
de Monzón y de Chalamera, en defensa propia, pero fueron todos
capturados y apresados en los calabozos del castillo de Belver, situado
en la actual Casa Camilo y cuyas mazmorras del siglo XIII se conservan
todavía. Allí estuvieron presos hasta el Concilio de Tarragona (1312),
siendo juzgados y declarados inocentes. Los templarios de Belver
abandonaron la villa y se marcharon hacia Zaragoza, Barcelona, Chalamera
y Gardeny.
Inmediatamente
Belver entra en manos de la Orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén
y se crean dos Encomiendas: Belver-Chalamera, con Santa Lecina y Estiche,
y Calavera-Valonga, con San Miguel, el Pas y Peñarroa. Existe el
listado de comendadores de Calavera: Martín Dause (1505), Lupercio de
Pueyo (1575), Miguel Ciria (1632)... siendo el último José Cuber en
1765.
La
Encomienda de Belver se inicia en el año 1441, tras crear a su vez su
abadiado, formulando el 25 de abril de 1469 la nueva “carta pobla”
de Belver, escrita en latín y aragonés – lemosín. En ella se
nombran las posesiones del comendador, entonces Frey Juan de Estardes,
los derechos de los vecinos, el uso de molinos, cultivo de tierras, los
impuestos y la fidelidad de los vecinos al Comendador, aspecto que no se
cumplió y surgieron varios roces a lo largo del siglo XVI. El
comendador pasa a residir en Belver y se construye un palacio sobre la
base del anterior castillo templario (Casa Camilo).
En
el siglo XVI Belver formaba una muralla con sus edificios y muros,
abierto con varios portales como el de Arriba o el del Torno. El antiguo
hospital de pobres y peregrinos, convertido después en lazareto de
enfermos contagiosos se mantuvo hasta 1783 . En el año 1583 se coloca
la primera piedra de la actual iglesia de la Asunción, construida por
el pueblo porque el Comendador no les dejaba entrar en la de San Juan
cuando ellos querían. El edificio tuvo el cementerio adosado hasta el
siglo XVIII. En el año 1585 Felipe II visitó Belver y su cronista
Enrique Cock dejó escrito lo siguiente:
“Domingo
ocho, por mandato del señor Tisnacq fui adelante para ayudar a hacer
las cosas y caminé dos leguas hasta Belver, pueblo opuesto hacia el
ocaso del invierno, a mano izquierda del río Cinca y es de setenta
vecinos, muy deleitoso por razón de su sitio...”.
Del siglo
XVI queda en Belver
parte de la portada de “Casa Batista”, los restos de la antigua
fuente en el camino del río y las ruinas del antiguo caserón
renacentista de Peñarroa, muy transformado.
Belver tuvo tres ermitas: la de
San Miguel, medieval, situada junto al río Cinca en la antigua cañada
(camino hacia el río), con cofradía y
romería el 2 de mayo y las ermitas de Santa Ana y de N. S. de
Gracia, ambas dentro de la villa, hoy desaparecidas.
También tuvo Calavera la
ermita de San Salvador, en el lugar donde se ha proyectado la construcción
de un pantano, con un valioso retablo y con romería el día de Pascua
de Resurección, de la que resta su base y algunos sillares.
En la Guerra de 1642, cuando
Felipe IV se enfrentó con Cataluña, Belver no entraba en guerra pero
por su situación fronteriza vio expoliadas la iglesia parroquial, la
ermita de San Miguel, el palacio del Comendador y las casas principales.
Estos saqueos se repiten con la Guerra de Sucesión en el año 1700,
cuando el palacio del Comendador fue convertido en un cuartel para
alojar a las tropas.
Francisco Castillón incluye en
“Ecos del Cinca” la ceremonia de presentación del Comendador de
Belver correspondiente a 1796, exactamente el 7 de junio del mismo año.
En primer lugar, el comendador hizo posesión del lugar en el
Ayuntamiento, ante los alcaldes Manuel Cregenzán y Ramón Soldevilla,
los regidores Antonio Ríos y Miguel Soldevilla y el síndico procurador
Antonio Alaiz y a continuación, junto al Abad subexecutor Frey Don Luis
del Campo, se le otorgaba en la plaza pública las calles, plazas y
suelo de la villa. Tras este acto, el comendador realizaba una oración
en la iglesia parroquial con el vicario Don Juan Alaiz dándole posesión
del templo. Tras esta ceremonia se dirigía la comitiva hasta la antigua
iglesia de San Juan y se le daba también su poder junto al palacio, las
cárceles, los hornos, los molinos de aceite y de harina y las tierras
mensales. En la plaza pública, ante los vecinos, el Comendador desenvainó
su espada y la esgrimió al aire para tomar posesión de la jurisdicción
criminal, tras la cual, en la sala capitular del Ayuntamiento, el
Comendaror hizo los juramentos civil y de fidelidad de mano y boca ,
jurando los regidores, alcalde y concejales, sobre la Cruz del hábito,
su legitimidad al señor. Tras este acto, el comendador nombró alcalde
a Miguel Soldevilla.
Algunos comendadores de Belver
fueron: Juan de Estardes (1462), Juan de Eguaras (1552), Pedro Aymar
(1601), Ignacio de Lores (1714), Manuel Dolz y Ramón Ximénez de Embún
(1796)...
Los seis años que duró la
Guerra de la Independencia (1808-1814) afectaron de nuevo a Belver con
diversos ataques a la villa. Belver jugó un papel muy importante
contribuyendo en los gastos de la guerra y ayudando a la tropa imperial,
llegando a vender tierras comunales para obtener beneficios.
BELVER
DE CINCA DESDE 1.835
Hasta el año 1835, la Orden de
San Juan tuvo el poder de las tierras de Belver, las cuales, tras la
Desamortización de Mendizábal, fueron adquiridas por el Marqués de la
Cerrajería de Madrid por 16 onzas. Las tierras de la Encomienda fueron
divididas en cinco partes para sus cinco sobrinos, dando como resultado
las cinco fincas actuales: Monte Julia (fue llamado también Monte
Serafina), Valonga, Peñarroa, San Miguel y El Pas. La acequia del Comendador pasa
al poder de los ayuntamientos de Albalate, Belver y Osso.
En
1836, durante el reinado de Isabel II,
Aragón se vio afectado por los
movimientos carlistas de Cataluña, sufriendo Belver diversos saqueos.
Belver no entró a formar parte del Frente Común constituido en el
Cinca contra los carlistas, pero en 1838, cuatro belverinos fueron a
prisión por unirse al enemigo y colaborar en los saqueos. En 1843, con
la Regencia de Espartero, se venden las tierras del clero de Belver, del
llamado Beneficio de N.S. del Rosario, por 17.350 reales de vellón y en
este mismo año, Juan Gutiérrez, vecino de Belver, fue nombrado
representante de Fraga a favor del Liberalismo durante los
pronunciamientos liberales del Bienio Progresista.
En
1855 el cólera llega a la ribera del Cinca y Belver sufre la epidemia
con 501 personas afectadas y 80 muertos, recibiendo de la reina Isabel
II 1000 reales para combatir la epidemia. En
1872, tras la Organización del II Congreso de la Internacional de
trabajadores de Zaragoza, Belver crea la Federación Local Obrera,
dedicada a la educación laboral de los trabajadores y vecinos de
Belver.
En
los Montes de la Encomienda cazaron varios reyes como Alfonso XIII, el
último rey que cazó aquí, alojándose en el viejo caserón de Peñarroa
cuando inauguró el Canal de Aragón y Cataluña en 1906. De este canal
parte el canal de Zaidín, el cual puso en riego los campos de la margen
izquierda del Cinca, entre ellos Belver.
Finalmente,
del siglo XX podemos destacar dos acontecimientos: por un lado, la
Guerra Civil de 1936, conflicto que dio como resultado pérdidas
humanas, destrozos en viviendas y en la parroquia; y por otro lado la
emigración, fenómeno que empezó tras el conflicto y que duró hasta
los años 70, siendo numerosos los belverinos que emigraron hacia las
zonas industriales, principalmente hacia Cataluña.
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